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lunes, 5 de febrero de 2018

El Universo de las galaxias !!!

Es noche cerrada de invierno. A pesar del frío, hay algo que nos impacta. La Luna se ha ocultado
por el cuadrante oeste y sobre nuestras cabezas se aprecia un cielo tachonado de estrellas. En
algunas partes del cielo aparece una franja difusa que se dibuja como un río de pálida luz. Lo
primero que se nos viene a la memoria es como si eso fuera un río de leche. A alguien, sin duda, se
le debe haber ocurrido antes porque justamente esa mancha blanquecina es la Vía Láctea.
Al mirar hacia el sur, notamos que hay un par de nubecitas con aspecto similar al de la franja que
parecen desprendimientos de ella.
La pregunta que, mucho antes que nosotros, se han hecho muchos seres humanos es qué será
realmente esa franja del cielo. ¿Serán nubes de gas, como las nubes de vapor de agua que vemos
vagar por el cielo o descargar sus abultados vientres en profusas cortinas de agua, maníacamente,
sobre nuestras cabezas?
Pero la respuesta a esta cuestión la ensayaron hace largo tiempo, poco antes que la fotografía nos
revelara que esa hipótesis era correcta y es que se trata de muchísimas estrellas, gas brillante y
polvo oscuro.
Las estrellas, como es nuestro Sol, brillan por la propia energía, enorme, que se produce en su
interior ya que la cantidad de gas involucrado en ellas hace que, en su interior, haya una gran
presión y, por ende, muy altas temperaturas. Pero el gas, en cambio, puede brillar por otras causas.
Una de ellas es por reflejar la luz de las estrellas, como hacen las nubes de vapor de agua de la
atmósfera de la Tierra. Otra posibilidad es que el gas se vea excitado por la energía de las estrellas
como ocurre en las lámparas de bajo consumo o en los tubos fluorescentes. El polvo, en cambio, se
acumula en nubes, llamadas moleculares, porque se trata ya no de gases simples como el hidrógeno
o el helio, los elementos químicos más abundantes en el Cosmos, sino de compuestos químicos más
complejos. Mientras que para excitar a los átomos de hidrógeno y helio no es necesaria mucha
energía (¡si no, las lámparas no serían de bajo consumo!) para excitar a muchas de esas moléculas al
punto que puedan brillar para que las veamos con nuestros ojos es necesaria mucha más energía que
la que reciben de las estrellas.


El lector se preguntará cómo podemos hacer estas afirmaciones. Bien, resulta que una cantidad de
científicos, aquí en la Tierra, hizo experimentos en un laboratorio y ellos pudieron determinar que
las substancias químicas eran capaces de emitir energía pero con señas particulares que era dable
identificar cuando se dispersaba la luz con un prisma, algo que hacen las gotas de lluvia con la luz
solar cuando vemos un arco iris.
Así es que esas estrellas, ese gas y ese polvo integran lo que, a partir del nombre de Vía Láctea, se
dio en llamar galaxia. Entonces se percibió que esas dos nubecillas que parecen desprendimientos
del gran camino blanco resultaban ser otras galaxias, diferentes de la nuestra, la que habita el Sol, la
Tierra y los planetas del sistema solar, verbigracia Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano
y Neptuno. Esas nubes que habían sido identificadas en la crónica Relazione del primo viaggio
intorno al mondo (1524) que escribiera el cronista Antonio Pigafetta, miembro de la expedición de
Fernando de Magallanes, que partiera de Europa en 1519 y terminara dando la vuelta al mundo,
luego de tres años y de varias naves y personas perdidas.
Esas pequeñas galaxias resultan las que más claramente se ven a simple vista porque están
relativamente cerca. Si hacemos una comparación con la escala de las personas, es como si dos
hombres se estuviesen dando la mano (75 cm). En cambio, la distancia entre las estrellas es muy
grande en relación a sus tamaños. La separación entre el Sol y la estrella más cercana es comparable
a la que tendrían dos personas separadas por 16.000 km o sea, ¡más que el diámetro de la Tierra
(12.742 km)!

Las galaxias se extienden por todo el Universo que observamos y son tan abundantes que los
astrónomos calculan que ¡hay más galaxias que estrellas dentro de nuestra galaxia!
El lector ahora se preguntará cómo pueden osar hacer esta tremenda afirmación.
Bien, primero diremos que es posible utilizar una técnica matemática que se denomina estimación.
Observando la densidad media o sea la cantidad de estrellas que se encuentran en un volumen dado,
y midiendo el volumen de una galaxia típica es posible calcular que alberga unos cien mil millones
de estrellas. Si hacemos lo mismo con una región cualquiera que observamos y medimos en el
Universo y dada la distancia a la que observamos las galaxias más lejanas podemos estimar la
cantidad de galaxias que hay.
Hasta aquí hablamos de lo que dan cuenta, concretamente, nuestros instrumentos y se podría decir
que forma parte de lo que vemos.
Ahora bien, los astrónomos nos dicen que todo esto que observamos es tan solo una parte
relativamente pequeña, menos del 10% de todo lo que compone al Universo porque según se
percibe en las mediciones (ciertas diferencias) debe haber materia y energía que no podemos
detectar con nuestros elementos de observación y de medición.
Así, los científicos postulan la existencia de materia oscura y energía oscura, responsables por más
del 90% de lo que compone al Universo, pero esto ya es algo muy diferente de todo lo que
hablamos puesto que nada de eso es factible de observarse directamente y hace falta mucha más
investigación para dilucidar qué es y dónde está.

por Jaime García – IES 9-007 Dr. Salvador Calafat e Instituto Copérnico

jueves, 1 de febrero de 2018

Febrero Astronómico !!!

1         Conjunción de la Luna y Regulus durante la noche del día 1 y madrugada del día 2. Máximo acercamiento a las 19:00 UTC. Magnitud de Regulus de +1,4.
6         Conjunción de la Luna y la estrella Spica durante la madrugada, iniciando en dirección Este después de la medianoche. Máximo acercamiento a las 17:00 UTC (día 5). Magnitud de Spica de +1,0.
7         La Luna en fase Cuarto Menguante a las 15:55 UTC.
8         Conjunción de la Luna y Júpiter durante la madrugada del día 8. Máximo acercamiento a las 22:00 UTC (día 7). Magnitud de -2,0.
9         Conjunción de la Luna, Marte y Antares durante la madrugada del día 9. Máximo acercamiento a las 07:00 UTC. Magnitud de Marte y de Antares de +1,1.
11       La Luna en Apogeo (punto más alejado de la Tierra) a las 14:00 UTC. Distancia de 405.700 kilómetros; tamaño angular de 29,5’.
12       Máximo acercamiento entre Marte y la estrella Antares a las 02:00 UTC. Marte se colocará a 5,1° N de Antares. Los dos objetos son visibles durante la madrugada. Magnitud de Marte de +1,0 y de Antares de +1,1.

                                                                                                                                   foto : slooh.com
15       Eclipse Parcial de Sol con la fase máxima a las 20:51 UTC.No visible en Venezuela, Visible desde la Antártida y desde la región sur de Sudamérica. Inicia a las 18:56 y concluye a las 22:47 UTC.
15       Luna Nueva a las 21:06 UTC.
16       Conjunción de la Luna y Venus al ocultarse el Sol en dirección Oeste. La Luna se encontrará en su primer día de la fase Creciente. Máximo acercamiento a las 18:00 UTC.
17       Mercurio en conjunción superior con el Sol a las 12:00 UTC. El elusivo planeta pasa al cielo vespertino y deja de ser visible al amanecer.
23       La Luna en fase Cuarto Creciente a las 08:00 UTC.
23       Conjunción de la Luna y Aldebarán al anochecer en dirección Sureste. Máximo acercamiento a las 17:00 UTC. Magnitud de Aldebarán de +1,0.
27       La Luna en Perigeo (punto más cercano a la Tierra) a las 15:00 UTC. Distancia de 363.933 kilómetros; tamaño angular de 32’8.
27       Conjunción de la Luna y el Cúmulo Abierto M44. Máximo acercamiento a las 17:00 UTC.
28       Conjunción de la Luna y Regulus al anochecer en dirección Este. Máximo acercamiento a las 06:00 UTC (día 1 de marzo). Magnitud de Regulus de +1,4.
          
           Tiempo local : UTC-4:00      Fuente : eluniversohoy.net

domingo, 7 de enero de 2018

LA Estrella de Belen, la estrella mensajera...

 https://ugc.kn3.net/i/origin/http://spaceweather.com/comets/machholz/03dec04/holloway1.jpg
Por: Marcos Tulio Hostos
La estrella de Belén, el enigmático objeto celeste que guio a los Tres Reyes Magos en su travesía para encontrar el lugar de nacimiento del Mesías ha cautivado durante siglos a escritores, filósofos, teólogos, astrónomos y a las personas en general. Según relata la tradición cristiana, ellos la observaron hacia el oeste de la bóveda celeste y supieron que su viaje había concluido al notar que se detuvo en el lugar en donde había nacido Jesucristo. Esto por supuesto dentro de la física es muy improbable, que un objeto celeste se pose encima de algo tan pequeño como un pesebre, o incluso un poblado, pero bueno eso es otra historia.
Esto lógicamente ha traído controversias entre estudiosos de la biblia, historiadores, cristianos y científicos, especialmente dentro del campo astronómico sin lugar a dudas.
Y también ha planteado muchas interrogantes.
¿En qué lugar del cielo apareció? ¿Cuán brillante era? ¿Qué forma tenía? ¿Qué color tenía? Estas y otras preguntas se han hecho todos los que han intentado estudiar el fenómeno celeste, que de por si es uno de los más importantes fenómenos celestes de la humanidad.
Desde la antigüedad muchos astrónomos han intentado descubrir cual fue ese extraño objeto protagonista de tan relevante evento que ha inspirado espiritualmente a un buen número de habitantes de nuestro planeta durante más de dos mil años.
Desde hace siglos podemos encontrar a astrónomos como Johannes Kepler reconocido astrónomo alemán, quién en el año de 1614 estableció que unas 105 conjunciones entre los planetas Júpiter y Saturno se dieron en el año 7 A.C. por lo que llegó a la conclusión de que posiblemente alguno de estos eventos pudo ser la famosa estrella de  Belén.
Cálculos efectuados más recientemente con mayor exactitud han demostrado que el acercamiento o conjunción entre ambos planetas para ese período de tiempo no fue realmente significativo como lo previó Kepler y para apoyar esto tenemos el caso de un antiguo calendario grabado en una tablilla de arcilla de Babilonia, en donde se evidencia que los astrólogos de la época le restaron importancia al hecho.
https://4.bp.blogspot.com/_UPNyP82z2K0/TQolIRNnZjI/AAAAAAAABEc/M4bgwucYCk8/s1600/ESTRELLA+BELEN1.jpgPero ¿y si en vez de una conjunción planetaria fue en realidad un cometa errante que quizás nos visitaba por primera vez? Esta tesis ha sido defendida por muchos estudiosos del caso y en verdad si nos ponemos a estudiar el tema vamos a encontrar que muchas de las representaciones del arte antiguo personifican a la estrella de Belén con cola, como un cometa. Esto pone difícil la cuestión, ya que si no es un cometa periódico cuya trayectoria ya ha sido establecida en las cartas astronómicas y por el contrario es un cometa de órbita hiperbólica, que apareció una sola vez en condiciones excepcionales para ser observado con mucho brillo desde la Tierra. Este inusual visitante sin poseerse un registro de su órbita imposibilitaría probar su existencia en el momento.
Pero muchos alegan que la aparición de un cometa en el cielo nocturno difícilmente se puede confundir con el brillo de una estrella, los cometas eran objetos celestes conocidos desde tiempos remotos por la Humanidad y es poco probable que se hayan confundido. Otro argumento válido es que desde la antigüedad los cometas eran reconocidos como portadores de desgracias y malos acontecimientos para los habitantes de las tierras en donde eran observados su aparición era motivo de preocupación por la supuesta mala fortuna que ellos acarreaban.
Por el contrario la estrella de Belén era portadora de buenos augurios, fe, alegría y esperanza para muchos. Hay personas que afirman que el famoso cometa Halley pudo ser la estrella de Belén, ya que el famoso pintor Giotto en 1304 lo inmortalizó en su obra “La adoración de los Reyes Magos” cosa que por la precisión de su órbita ya conocida, lo convierte en un candidato poco probable.
También podemos pensar que de la misma forma en que puede aparecer un cometa nunca antes visto en el cielo, también puede pasar con una estrella jamás vista antes que aparece repentinamente en la bóveda celesta. Lo que sería una Nova o Supernova. Y son estrellas cuya normal existencia se ve transfigurada por una explosión de tal magnitud que su brillo llega a varios miles de veces su brillo original, ellas explotan al formar sus capas exteriores grandes acumulaciones de helio mediante reacciones nucleares y se expande a grandes velocidades. Su brillo logra ser igual o mayor que el brillo de toda una galaxia. Ya ha pasado antes, ocurrió en noviembre de 1572 y pudo ser observada por muchas personas en la constelación de Casiopea, la explosión de una masiva estrella cuyo nombre es la Supernova de Tycho, cuyos registros de observación de esta espectacular estrella le valieron su nombre. Su observación duró 18 meses.
La teoría de una nova o supernova como la protagonista de la historia de la estrella de  Belén carece de un soporte vital, lamentablemente no existen o no se han encontrado aún registros en la antigüedad de la aparición de estos eventos en las fechas cercanas al nacimiento de Jesús, lo que la debilita pero no la descarta de lleno.
En la era actual muchos de los astrónomos contemporáneos se han dedicado a tratar de establecer una teoría coherente que explique y confirme que la estrella de Belén fue realmente un hecho histórico. Como el profesor  Grant Mathews, quien enseña astrofísica en el Departamento de Física de la Universidad de Notre Dames´s College of Science. Mathews ha estudiado por más de una década el enigma que envuelve este fenómeno astronómico que realmente marca el inicio de nuestra era.
Él afirma que lo que apareció en el cielo en esa época no fue realmente una estrella, fue una extraña alineación planetaria que según sus cálculos se repetirá dentro de 500.000 años.
Basado a documentos astronómicos y bíblicos estudiados por Mathews, llegó a la conclusión de que el evento astronómico protagonizado por los Reyes Magos (posiblemente sacerdotes del Zoroastrismo proveniente de la antigua Babilonia y Mesopotamia) fue realmente una alineación planetaria muy poco común que se conjugó en el año 6 A.C. La fecha del nacimiento de Cristo se calcula en el año 6 al 7 A.C.
En el momento de la alineación el Sol, Júpiter, la Luna y Saturno estaban todos en Aries, mientras que Venus estaba en Piscis, por otra parte Mercurio y Marte se encontraban en Tauro. Para esa época Aries marcaba el punto del equinoccio vernal.
La fenomenal alineación planetaria en el cielo, fue acompañada por una interpretación astrológica que nos da la pista del ¿Por qué los Reyes Magos tenían la certeza del nacimiento de una persona importante?
Según la interpretación de los astrólogos de la antigua Babilonia y Mesopotamia, el hecho de la aparición de Júpiter y la Luna significaban el nacimiento de un gobernante con un futuro excepcional. Saturno era un símbolo de la entrega de la vida, de igual forma la presencia de Aries en el equinoccio vernal marcando el comienzo de la primavera, la vida, el renacimiento, el verdor. Que la alineación ocurrió en Aries, señala Mathews, significaba un gobernante recién nacido en Judea.
Los Reyes Magos estudiosos de la bóveda celeste habían reconocido e interpretado las señales que significaban un nacimiento real en Judea. Ellos partieron en búsqueda de ese ser, recién nacido cuya vida estaba destinada a ser especial y extraordinaria, que daría luz y esperanza a millones de seres humanos marcando en la historia de la Humanidad un “antes” y un “después”.
Según los cálculos pasarán unos 16.000 años para darse otra alineación similar, pero el equinoccio vernal no estará en Aries. Solo dentro de 500.000 años las condiciones astronómicas se alinearan para producir otra Estrella de Belén.
Créditos:
Wikipedia
ABC.ES

lunes, 1 de enero de 2018

Enero Astronómico !!!

1         Mercurio en su mayor elongación a las 20:00 UTC. Magnitud de -0,3.
2         La Luna en Perigeo (punto más cercano a la Tierra) a las 21:54 UTC. Distancia de 356.565 kilómetros; tamaño angular d 33,5’.
2         Luna Llena a las 02:24 UTC.
3         La Tierra en Perihelio (punto más cercano al Sol) a las 06:00 UTC. Distancia de 0,983284 unidades astronómicas o 147,1 millones de kilómetros.
3         La lluvia de meteoros de las Cuadrántidas alcanzará su máxima actividad a las 22:00 UTC. Activas del 28 de diciembre a 12 de enero. Produce hasta 120 meteoros por hora durante el máximo. El radiante está ubicado en la constelación de Bootes.
5         Conjunción de la Luna y Regulus de la constelación de Leo durante la madrugada. Máximo acercamiento a las 08:00 UTC. La ocultación de Regulus por la Luna será visible desde Alaska, el norte de Canadá, Groenlandia e Islandia.
7         Máximo acercamiento entre Júpiter y Marte en la madrugada. Durante el máximo acercamiento, a las 00:30 UTC (día 7), Marte se colocará a una distancia de 0,25° de Júpiter. Magnitud de Júpiter de -1,8 y de Marte de +1,4.
8         La Luna en fase Cuarto Menguante a las 22:25 UTC.
9         Venus en conjunción superior con el Sol a las 06:00 UTC. El planeta deja de ser visible al amanecer y pasa al cielo vespertino. (Conjunción no visible).
11       Conjunción de la Luna, Júpiter y Marte antes del amanecer en dirección Sureste. Máximo acercamiento entre la Luna y los dos planetas a las 10:00 UTC. Magnitud de Júpiter de -1,9 y de Marte de +1,4.
13       Máximo acercamiento entre Mercurio y Saturno antes del amanecer en dirección Sureste. Mercurio se colocará a 0,6° Sur de Saturno. Magnitud de Mercurio de -0,3 y de Saturno de +0,5.


15       La Luna en Apogeo (punto más alejado de la Tierra) a las 02:00 UTC. Distancia de 406.464 kilómetros; tamaño angular de 29,4’.
15       Conjunción de la Luna, Saturno y Mercurio antes del amanecer en dirección Sureste. Máximo acercamiento entre la Luna y Saturno (+0,5) a las 01:30 UTC. Máximo acercamiento entre la Luna y Mercurio (-0,3) a las 07:00 UTC.
17       Luna Nueva a las 22:20 UTC.
24       La Luna en fase Cuarto Creciente a las 22:20 UTC.
27       Conjunción de la Luna y Aldebarán de la constelación de Tauro al anochecer en dirección Sureste. Máximo acercamiento a las 09:00 UTC. La ocultación de Aldebarán por la Luna será visible desde el noroeste de Canadá, Alaska y el noreste de Asia.
30       La Luna en Perigeo (punto más cercano a la Tierra) a las 10:00 UTC. Distancia de 358.994 kilómetros; tamaño angular de 33,3’.
30       Conjunción de la Luna y el Cúmulo Abierto M44. máximo acercamiento a las 10:00 UTC (día 31).
31       Eclipse Total de Luna, con inicio de la fase total a la 12:52 UTC y conclusión a las 14:08 UTC. Fase máxima a las 13:30 UTC. La fase parcial inicia a las 11:48 UTC y concluye a las 15:11 UTC. Durante la totalidad, la Luna adquirirá un color rojo-naranja. La fase total será visible desde Norteamérica, el Pacífico, Australia, Nueva Zelanda y Asia.
31       Luna Llena a las 13:27 UTC.
           Tiempo local : UTC-4:00      Fuente : eluniversohoy.net