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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Cometa ISON, todos a la expectatíva

El cometa ISON  va camino de convertirse en uno de los fenómenos astronómicos más importantes de los últimos tiempos, aunque las altas expectativas que ha levantado su viaje por el espacio también juegan en su contra.ISON podría pasar a la historia como uno de los cometas más brillantes hasta el momento si el próximo 28 de noviembre (momento de mayor aproximación al Sol) consigue sobrevivir, o por el contrario, convertirse en un gran fiasco si se precipita hacia el astro rey y termina desintegrándose.
El 21 de septiembre del 2012, los astrónomos Vitali Nevsky y Artyom Novinchok descubrieron en el International Scientific Optical Network (ISON) de Kislovosk (Rusia) la existencia de este peculiar cometa. ISON tiene un tamaño estimado de unos 5 kilómetros de diámetro y describe una órbita hiperbólica, muy distinta a las elípticas de planetas y cometas periódicos, que lo llevó a salir del Sistema Solar para aproximarse a finales de este mes y por única vez al Sol y regresar después, a la región lejana de la procede.
Las expectativas que se levantaron en torno a ISON tienen que ver con su luminosidad. Muchos expertos coinciden en que, si sobrevive a su paso «rozando» el Sol, el cometa podría verse tan brillante como Venus durante estas Navidades. Su éxito depende de varios factores como la distancia al Sol y a la Tierra o su grado de actividad ante la radiación solar, ya cuanto más gas y polvo libere, más luz solar reflejará, y por tanto, más brillante será.
Cuando a principios de este año ISON se encontraba más alejado que Júpiter, el cometa rebajaba bastante las expectativas iniciales. A mediados de año su luminosidad estaba entorno a una magnitud 15, lo que suponía que era unas cuatro mil veces más pálido que las estrellas débiles que podemos observar a simple vista. En agosto se recuperó y alcanzó una magnitud 13, todavía por debajo de lo que se previó en un principio.
La radiación solar que ISON está sufriendo durante su viaje ha provocado que se desarrolle una pequeña atmósfera conocida como coma o cabellera a la vez que va desarrollando una cola que apunta en sentido opuesto al Sol y que puede llegar a tener una longitud de millones de kilómetros.
 El pasado 1 de octubre, el cometa ISON pasó a 10 millones de kilómetros de distancia de Marte. Su brillo se correspondía ya con una magnitud de entre 9 y 10, lo que implica que pueda ser visible ya desde pequeños telescopios.
A principios de noviembre se espera que el cometa alcance una luminosidad de magnitud 7 u 8 que lo hará visible con prismáticos. A partir de mediados de mes, ISON podría empezar a verse a simple vista en lugares oscuros según vaya avanzando en dirección al Sol.
El momento clave del ISON llegará el próximo jueves 28 de noviembre cuando el cometa alcance el perihelio o punto de máxima aproximación al Sol, que lo llevarán a pasar a una distancia de 1 millón de kilómetros de la superficie solar. El núcleo del cometa deberá soportar temperaturas que alcanzarán los 2.700 grados centígrados y enormes fuerzas gravitatorias que podrían llevarlo a precipitarse sobre el Sol y terminar así con el que se espera que sea el próximo «Gran Cometa».

 En el perihelio el cometa ISON alcanzará su mayor luminosidad, pero al encontrarse tan cercano al Sol, su observación desde la Tierra será prácticamente imposible, aunque podrá verse desde el telescopio espacial SOHO.
Si ISON supera su prueba de fuego podrá avanzar en su camino hacia la Tierra hasta situarse a 60 millones de kilómetros el 26 de diciembre. Lo que pase con su luminosidad a partir de su interacción con el Sol es un misterio, aunque muchos expertos piensan que podría llegar a ser tan espectacular como lo fue el McNaught a principios del 2007.
Fuente: la voz.






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