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sábado, 8 de julio de 2017

Moléculas Orgánicas entre las Estrellas

Por: Marcos Tulio Hostos
Sin duda alguna que la búsqueda de vida inteligente o primitiva en nuestra Galaxia se ha tornado cada vez más en una aventura fascinante. Gracias a los avances tecnológicos y al refinamiento de las técnicas de detección hemos logrado enfocar la ruta hacia la respuesta sobre la incógnita que ha acompañado a la Humanidad por miles de años. ¿Estamos o no solos en el Universo? ¿Es nuestro planeta Tierra el único lugar capaz de sustentar la vida? 
Invariablemente la respuesta a esta interrogante en un momento dado nos conducirá a centrarnos en nuestro verdadero lugar y papel como especie en el Cosmos. Mucho hemos avanzado desde los días en que la comprensión que teníamos del Universo se limitaba al Sol, la Luna los planetas, las estrellas y esporádicamente a la aparición de algún cometa en el cielo que despertaba el miedo y la superstición entre la población.
  
Pero rápidamente gracias a la astronomía y otras ciencias pasamos de estar ubicados en el centro del Universo a formar parte de un sistema planetario, flotando en el espacio, como una roquita en la tercera posición con respecto a una modesta estrella llamada Sol. Y mucho menos pensar que estamos situados en el centro de nuestra Galaxia, con el tiempo averiguamos que vivimos en los suburbios, en las afueras, en uno de los brazos de nuestra Vía Láctea. O sea hemos bajado de categoría.
Nuestra Vía Láctea igualmente está formada por millones de estrellas y la mayoría son estrellas muy pequeñas llamadas enanas; muchas de las estrellas poseen planetas a su alrededor, algunos con potencial para alojar vida en ellos.
Existen actualmente una investigación dedicada a la búsqueda de moléculas orgánicas en los discos de acreción de las estrellas jóvenes, en formación o protoestrellas. Como es el caso del trabajo efectuado por el equipo de Chin-Fei Lee (Academia Sínica Instituto de Astronomía y Astrofísica, Taiwán)  el equipo ha utilizado el Grande / submillimeter Array Milimétrico de Atacama (ALMA) para detectar moléculas orgánicas en un disco de acreción que envuelve a una joven protoestrella. La estrella estudiada es Herbig-Haro (HH) 212, un sistema que se puede catalogar en una etapa infantil (unos 40.000 años de edad) en Orión, a unos 1300 años luz de distancia.  
Visto desde nuestro planeta podemos observar que el disco está casi de canto y es el origen de un chorro bipolar. Lo interesante de la investigación de este equipo es que a encontrado en HH 212 un ambiente de moléculas orgánicas complejas que están asociadas con el disco. El metanol (CH3OH) está implicado, como se deuterado metanol (CH 2 DOH), metanotiol (CH 3 SH), y formamida (NH 2 CHO),  que los científicos perciben como predecesores para la producción de biomoléculas como aminoácidos y azúcares.
Es factible que se forman en las partículas de hielo en el disco para luego ser liberados de forma gaseosa por el calor emitido por la radiación estelar o algún otro medio como las colisiones. Según el co-autor Zhi-Yun Li de la Universidad de Virginia.
 Descubrimientos como estos nos permiten conceptualizar a un Universo con más probabilidades de sustentar la vida. Los materiales fundamentales para la formación de la vida son más comunes que lo que se pensaba hace unos años atrás. Sumado a esto, se calcula la existencia de miles de millones de planetas alrededor de las estrellas y tomando en cuenta que hay un alto porcentaje de que muchos de ellos sean rocosos. Se eleva la apuesta de un Universo plagado de vida, desde primitivas bacterias hasta vida inteligente. Otro factor que nos permite aumentar la probabilidades de encontrar vida en esos remotos planetas es que la búsqueda no se limita solo a estrellas tipo G-2 como nuestro Sol, el rango se ha ampliado hasta estrellas como las enanas rojas, es el caso de Próxima Centauri B y TRAPENSE-1 cuya zona de habitabilidad indiscutiblemente estaría muy contigua a la estrella enana.
Un investigador que promueve esta visión sobre la vida en nuestra galaxia es Avi Loeb, con su modestia cósmica. Loeb (Universidad de Harvard) es un conocido astrónomo, director del Instituto de Teoría y Computación en el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y una pieza importante en el avance de Starshot. Su modestia cósmica implica la aceptación de la idea de que los seres humanos no son intrínsecos, especiales. En efecto, dado que el único planeta que se conoce con vida en forma inteligente y primitiva  es el nuestro, podríamos darnos un concepto erróneo de la vida en el cosmos. Debemos ampliar la búsqueda, no solo de planetas alrededor de estrellas como nuestro Sol.
La búsqueda de exoplanetas y su descubrimiento gracias a la profundidad de campo conseguida con telescopios como el Kepler, han permitido construir estadísticas que nos permiten llegar a la conclusión de que el número de planetas ubicados en la zona de habitabilidad es considerablemente alto.
Dentro de los instrumentos que permitirán localizar sistemas planetarios en nuestra galaxia tendremos TESS, Transiting Exoplanet Survey , el TESS descubrirá miles de exoplanetas en órbita alrededor de las estrellas más brillantes de nuestro vecindario celeste. En un estudio de dos años del entorno estelar del Sol TESS observará a más de 200.000 estrellas por el método de transito y podrá captar planetas gigantes, tipo terrestres hasta gigantes gaseosos. Cubrirá una amplia gama de tipos de estrellas. Algo imposible de hacer desde la superficie terrestre. Su fecha de lanzamiento está prevista para Marzo/Junio del 2018.
Sin duda, el futuro de los descubrimientos espaciales es prometedor, gracias a herramientas como el telescopio espacial James Webb, que trabajará en infrarrojo con un espejo primario de 6.5 metros y su lanzamiento está pautado para Octubre del 2018 desde la Guayana Francesa.  El JWST será el principal observatorio de la próxima década, prestando servicio a miles de astrónomos en el mundo entero. Estudiará cada fase de la formación del Universo, desde las primeras emisiones de luz después del Big Bang hasta la formación de sistemas planetarios capaces de sostener la vida en planetas tipo terrestres hasta la evolución de nuestro propio sistema solar.
La aventura continúa, la búsqueda de vida en nuestro Universo está dando sus primeros pasos, pero rápidamente estaremos corriendo para encontrar la respuesta que marcará un antes y un después en la historia de la Humanidad. ¿Estamos solos?
Autor: Marcos Tulio Hostos (Presidente ACA- Asociación Carabobeña de Astronomía)
04/07/2017
Fuentes:
Astrobitácora
Cantauri Dreams

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